viernes, 8 de enero de 2010

El "Padre nuestro"

Mateo 6:5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
6:6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
6:7 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.
6:8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.
6:9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
6:10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
6:11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
6:12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
6:13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
6:14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;
6:15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Principios que se desprenden del pasaje para tener una sana actitud en la oración.

1. No orar para ser vistos ni recompensados por hombres (la recompensa por otra parte es muy pobre)

Lucas 18:10 Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano.
18:11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;
18:12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.
18:13 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.
18:14 Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

2. Orar en secreto al Padre en fe y sabiendo que Él nos está viendo y escuchando atentamente

1Reyes 8:25 Ahora, pues, Jehová Dios de Israel, cumple a tu siervo David mi padre lo que le prometiste, diciendo: No te faltará varón delante de mí, que se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden mi camino y anden delante de mí como tú has andado delante de mí.
8:26 Ahora, pues, oh Jehová Dios de Israel, cúmplase la palabra que dijiste a tu siervo David mi padre.
8:27 Pero ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado?
8:28 Con todo, tú atenderás a la oración de tu siervo, y a su plegaria, oh Jehová Dios mío, oyendo el clamor y la oración que tu siervo hace hoy delante de ti;
8:29 que estén tus ojos abiertos de noche y de día sobre esta casa, sobre este lugar del cual has dicho: Mi nombre estará allí; y que oigas la oración que tu siervo haga en este lugar
.

3. No usar vanas repeticiones de nuestras oraciones. Orar repitiendo frases incluso el mismo “Padre nuestro” no es agradable a Dios ya que se convierte en vana palabrería

Mateo 6:7 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.

4. Si nuestro Padre sabe ¿por qué quiere que oremos a Él? Respuesta: Porque ama la relación personal y la frescura de un diálogo con Él sin otro mediador que su Hijo amado por y a través de cuyo Nombre entramos a su Presencia. La Palabra de Dios nos autoriza solamente a orar en el Nombre de Cristo sin dejarnos posibilidades de recurrir a nadie más que no sea Su Hijo.
Según la Biblia solamente Él (Jesucristo) es el Camino a Dios Padre.

Juan 14:6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Suenan muy fuertes las palabras: “…sino por mí…” sobre el final del versículo.

1Timoteo 2:5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,
2:6 el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.

Efesios 5:18 No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,
5:19 hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;
5:20 dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

.............................................................................
Breve análisis del “Padre nuestro”

Mateo 6:9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
6:10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
6:11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
6:12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
6:13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

El señor Jesucristo les estaba hablando y enseñando a los discípulos. Por esto les enseña a dirigirse a Dios como Padre.

Mateo 5:1 Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos.


1. Reconocimiento de Dios como Padre

Solamente los que han nacido de nuevo, es decir los que han creído en Jesucristo como Salvador pueden invocar a Dios como Padre.

Juan 3:3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
3:4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?
3:5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
3:17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
3:18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
3:19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.


Juan 1:12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;
1:13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.


2. Nos indica que lo llamemos Padre nuestro

Nos da un sentido de unidad, de unificación bajo una misma Paternidad.
Él, Dios mismo como Padre de la familia celestial y divina.
Padre de la iglesia que confiesa su Nombre, Él solo acepta unidad de su Iglesia que se congrega en el Nombre de su Hijo.
Esa unidad se expresa en que Dios mismo constituyó a su iglesia como cuerpo indivisible de su Hijo amado.
Por tanto quien no ame a su hermano en la fe atenta contra el cuerpo de Cristo y es instrumento de Satanás y retraso para la venida del reino de Dios.

1Juan 3:1 Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.
3:2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.
3:3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.
3:4 Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.
3:5 Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él.
3:6 Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido.
3:7 Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo.
3:8 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.
3:9 Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.
3:10 En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.
3:11 Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros.


1Corintios 8:6 para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.

Romanos 8:14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.
8:15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!
8:16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.
8:17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

Juan 17:20 Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,
17:21 para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.
17:22 La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.
17:23 Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

Efesios 4:1 Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados,
4:2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor,
4:3 solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;
4:4 un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación;
4:5 un Señor, una fe, un bautismo,
4:6 un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.


3. Reconocimiento de Dios como Supremo y Todopoderoso:

“…estás en los cielos…” Del mismo cielo del cual descendió Cristo el Hijo:

Isaías 66:1 Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo?
66:2 Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.

La humildad de Cristo: Ni siquiera nombra en esta oración que Él mismo había estado desde la eternidad con el Padre

Juan 1:18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

Juan 3:13 Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.


4. Santificado sea tu Nombre

¿Puede el hombre pecador santificar a Dios?
Dios es Santo, tres veces Santo (infinitas veces Santo)
Entonces ¿Cómo santificar el Nombre de Dios?
Santificado sea tu Nombre implica un reconocimiento a la esencia de Dios, a su Santidad.
Santidad implica separación de las cosas de este mundo manchado por el pecado, la corrupción y la maldad.
Jesús nos ordena, nos manda y demanda que reconozcamos a Dios y que le dediquemos la primera y fundamental parte de nuestra oración a un reconocimiento en adoración a su Nombre que implica su misma Persona, implica Dios mismo.
Esta santidad no solamente debe ser reconocida como esencial condición de Dios sino como una de las características del creyente.
¡Dios demanda santidad de sus hijos!

1Pedro 1:13 Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado;
1:14 como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia;
1:15 sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;
1:16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.

Mateo 5:48 Sed, pues vosotros perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Hebreos 12:14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.

Ezequiel 36:22 Por tanto, di a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde habéis llegado.
36:23 Y santificaré mi grande nombre, profanado entre las naciones, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrán las naciones que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos.

Juan 12:28 Padre, glorifica tu nombre.
Entonces vino una voz del cielo: “Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez".

Estos cuatro primeros puntos acerca de los cuales hicimos estos breves comentarios fundamentándolos con otros pasajes de la Palabra de Dios nos indican la orden y la voluntad del Señor Jesús en lo referente a cual debe ser nuestra actitud al orar.
Se espera que alguien que ha sido rescatado de pecado y que fue comprado con el “Precio” infinito de la vida del Hijo de Dios tenga un corazón agradecido y que lo primero que fluya de sus labios con total naturalidad sea el bendecir a Dios, el bendecir a Dios como hijo agradecido de poder llamarlo Padre.
Se espera que haya en nosotros los creyentes el amor de hermanos un unidad de fe como obediencia a su Palabra, que al decir Padre nuestro podamos decir al que cree en Jesucristo hermano mío y que lo tratemos como tal.
Se espera que orando con naturalidad reconozcamos a Dios nuestro Padre como quien reina en todo el Universo creado por Él mismo y que tiene al cielo como su morada.
Y se espera que sus hijos lo reconozcamos como Santo y que busquemos en oración la llenura de su Espíritu que nos traerá como consecuencia el ser santos como Él es Santo.
Lamentablemente muchas veces lo primero que sale son “peticiones”. Puede esto asemejarse a ir a visitar a nuestro padre a su casa y en lugar de saludarlo, abrazarlo y charlar con él, le digamos: Papá necesito…
Esto mismo hacemos con nuestro Padre Dios, en lugar de buscar su Presencia porque eto es más que suficiente vamos directamente a pedir, cosa que demuestra un estado de niñez espiritual.
El rey David manifiesta su petición primera sin la cual nada quería de esta tierra al decir:

Salmo 73:25 ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?
Y fuera de ti nada deseo en la tierra.

5. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

a. El reino tiene que venir. El pecado en Adán le abrió la posibilidad a Satanás de tener supremacía en este mundo. El reino de Dios viene a través de sus servidores y en esta tierra es a través de sus hijos una de las formas que el reino de Dios viene.
Dios tiene que venir a reina en nuestras vidas y esto es posible pidiendo la llenura y la plenitud de su Espíritu Santo.
Nuestro ego (yo) debe menguar y Él (Jesucristo) debe crecer en nosotros.
La forma posible de nuestra parte para que el reino de Dios venga a la tierra es reinando en nuestras vidas personales y en la vida del cuerpo de Cristo que es la iglesia.

Juan 3:30 Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe.

b. El reino de Dios vendrá a nuestras vidas cuando estemos consagrados a Él en oración, lectura y cumplimiento de su Palabra. Y se hará presente con el fruto del Espíritu Santo.

Gálatas 5:22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
5:23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

El reino de Dios en nosotros es exactamente lo mismo que ser amigos de Cristo y de llamarlo Señor.

Juan 15:14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

Mateo 7:21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

Somos amigos y podemos llamarlo Señor sólo si somos obedientes a Él y a su Palabra.
¡Así viene el Reino de Dios a la tierra!
¡Ser obedientes es un acto absolutamente voluntario, volitivo y unilateral, es una decisión nuestra, de cada uno!

c. Hágase tu Voluntad acá en la tierra como en el cielo, Tu Voluntad y no la nuestra. Tu Voluntad es Reinar aquí y nuestra voluntad es que reines en nuestras vidas, en nuestras circunstancias, y en las vidas de aquellos a los que amamos de nuestra iglesia, en las vidas de nuestros parientes y amistades.


5. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.

a. Así como hay un Padre nuestro hay también un pan nuestro.
Nadie que mire por su propio pan estará aprobado por Dios Padre. Dios quiere que oremos y nos ocupemos del pan nuestro.
¿De qué sirve pedir por el pan mío?
Si el pan es de alguien, será nuestro pan porque habrá que ver y contemplar las necesidades de todos, y Dios no quiere que falte nada.
El pan será nuestro, el compartir multiplica.

Éxodo 16:15 Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto? Porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: Es el pan que Jehová os da para comer.
16:16 Esto es lo que Jehová ha mandado: Recoged de él cada uno según lo que pudiere comer; un gomer por cabeza, conforme al número de vuestras personas, tomaréis cada uno para los que están en su tienda.
16:17 Y los hijos de Israel lo hicieron así; y recogieron unos más, otros menos;
16:18 y lo medían por gomer, y no sobró al que había recogido mucho, ni faltó al que había recogido poco; cada uno recogió conforme a lo que había de comer.


2Corintios 8:11 Ahora, pues, llevad también a cabo el hacerlo, para que como estuvisteis prontos a querer, así también lo estéis en cumplir conforme a lo que tengáis.
8:12 Porque si primero hay la voluntad dispuesta, será acepta según lo que uno tiene, no según lo que no tiene.
8:13 Porque no digo esto para que haya para otros holgura, y para vosotros estrechez,
8:14 sino para que en este tiempo, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos, para que también la abundancia de ellos supla la necesidad vuestra, para que haya igualdad,
8:15 como está escrito: El que recogió mucho, no tuvo más, y el que poco, no tuvo menos.

Así compartía la iglesia de los primeros tiempos y hace referencia San Pablo al pasaje del Éxodo en el que Israel recogía el maná (pan del cielo, como preludio de Jesucristo, el pan de vida que vino del cielo).
El maná se recogía diariamente y si alguien tomaba para el día siguiente, el maná que sobraba entraba en estado de putrefacción, tanto como nuestras almas cuando entramos en estado de ansiedad por posesiones y bienes materiales innecesarios.
Suenan muy fuertes las palabras del Señor Jesús cuando dice: “Dánoslo hoy”.
Es una manera de vivir en fe y de no entrar en ansiedad.

Mateo 6:31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?
6:32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.
6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
6:34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

Es bueno decir: ¡Hasta aquí nos ayudó Jehová! ¡Hasta aquí nos ayudó Dios!

1Samuel 7:12 Tomó luego Samuel una piedra y la puso entre Mizpa y Sen, y le puso por nombre Eben-ezer, diciendo: Hasta aquí nos ayudó Jehová.


6. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores

En la cultura hebrea deuda era comúnmente utilizado como expresión de culpa o pecado. Un relato del mismo Señor Jesucristo nos aclara este aspecto del Padre Nuestro.

Mateo 18:23 Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos.
18:24 Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos
18:25 A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda.
18:26 Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.
18:27 El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda.
18:28 Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes.
18:29 Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.
18:30 Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda.
18:31 Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado.
18:32 Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste.
18:33 ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?
18:34 Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.
18:35 Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.

Dios Padre nos ha perdonado nuestros pecados y nuestras ofensas.
Así como Él mismo perdonó nuestras deudas espera que perdonemos a quienes nos deben o nos hagan algo que nos disguste.
Esto también es el reino de Dios, esto también es hacer venir el reino de Dios a la tierra, esto también es ser amigo de Cristo el Señor, esto también es ser obediente y reconocerlo en forma práctica como Señor.

7. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal;

a. Se pide a Dios que nos libre de aquella prueba o tentación que ponga en peligro nuestra fidelidad a él.

1Corintios 10:12 Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.
10:13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.
10:14 Por tanto, amados míos, huid de la idolatría.

Lucas 22:40 Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación.

b. Líbranos del malo, o del maligno. Es necesario decir que Satanás quiere influir especialmente en la vida de los hijos de Dios.
Se hace imprescindible decir que esta parte de la oración es la penúltima y que nos muestra un riesgo.
Satanás busca que los planes de Dios se frustren y el Hijo de Dios nos alienta y ordena que oremos a Dios para que seamos librados del malo.
Satanás no se mueve en abstracto y más allá de las formas espirituales en las que puede aparecer tiene también millares de formas en las que se disfraza de ángel de luz.

2Corintios 11:14 Y esto no es sorprendente, porque el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz.

Está en nosotros la responsabilidad de orar pidiendo que Dios nos libre del malo en todas las formas en que pueda aparecer y manifestarse en nuestras vidas.
Acá el Señor Jesús vuelve a enfatizar el sentido corporativo (de cuerpo) de la oración modelo que nos legara.


8. …porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén

a. Queda claro quién manda y en el Nombre de quién su iglesia reclama bendición y reino eterno en la tierra como en el universo creado por Dios nuestro Padre. Algunos versículos que fundamentan en fe lo dicho:

Filipenses 2:9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,
2:10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;
2:11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Colosenses 2:9 Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,
2:10 y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.

Colosenses 2:15 y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

1Corintios 15:55 ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?
15:56 ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.
15:57 Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.
15:58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.

Romanos 8:32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
8:33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
8:34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
8:35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
8:36 Como está escrito:
Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;
Somos contados como ovejas de matadero.
8:37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
8:38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
8:39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Romanos 16:20 Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.

¡¡¡…porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén!!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada